¿Ya tienes planificadas tus vacaciones de verano y estás barajando opciones para Navidad? Hagamos un ejercicio juntos: echemos la vista unos años atrás y valoremos si nuestro modelo de vacaciones soñadas se mantiene intacto o ha dado un giro importante en los últimos tiempos…

Seguramente no hace tanto tus vacaciones perfectas incluían opciones de sol y playa en destinos cercanos “de moda” como Benidorm o Benicasim. Sol, playa y fiesta eran premisas suficientes para aportarte confort e ilusión, pero ¿cumplirían tus expectativas de viaje actuales?

Las tendencias turísticas apuntan a modelos de viaje experienciales; en la búsqueda de aventuras, terrenos inexplorados y fuentes de aprendizaje. Muchos de nosotros, además de disfrutar, buscamos planes que aporten valor añadido a nuestro desarrollo personal: enseñanzas de la vida a través de componentes educativos, actividades de voluntariado o viajes para mejorar competencias laborales.

Además, (y a la espera de que se confirmen los viajes al espacio como el próximo destino demandado), nuestra intrépida faceta de supervivientes nos impulsa a visitar lugares remotos, poco conocidos donde poder vivir experiencias que cobran una relevancia tan grande como el propio destino en sí.

Otra tipología de viaje que está creciendo de manera exponencial es el denominado “turismo de city breaks”. Se trata de viajes cortos a destinos cercanos (ya conocidos en muchas ocasiones) donde lo que prima es la vivencia de experiencias que se escapan de lo habitual y lo cotidiano.

También crece el número de turistas “solitarios” que buscan alojamientos que les permitan convivir con vecinos locales a través de formatos como el co-living (apartamentos individuales con zonas comunes para interactuar con “amigos locales”).

El Slow Travel es otra tendencia de turismo que se basa en el descanso a través de la desconexión total de las redes, en lugares recónditos, sin Internet. Los demandantes de esta opción turística suelen ser vecinos de grandes ciudades con estrés, incapaces de desconectar de su trabajo o presos de sus redes sociales.

Hablando de tecnología debemos mencionar que gracias a ella los operadores turísticos pueden crear ‘experiencias cada vez más personalizadas’, basándose en patrones de comportamiento, hábitos de consumo del turista… En este sentido, la inteligencia artificial y el machine learning tienen mucho que decir. A través de estas poderosas “armas”, los operadores pueden realizar recomendaciones al turista mucho más personalizadas y enfocadas a sus necesidades y gustos.

Otro tema con el que cada vez está más sensibilizado el turista medio es la ecología y la sostenibilidad. Son ya muchos los viajeros que se interesan por las políticas de sostenibilidad de sus destinos y proveedores de viaje y sus políticas de igualdad: la no discriminación de de género, de raza u orientación sexual.

Todos estos cambios en los modelos de turismo demandados han impulsado el crecimiento de una nueva figura de “consultor de viajes” en el mercado (en detrimento de la figura de comercial de agencia puro y duro). Demandamos un perfil asesor que nos ofrezca opciones muy personalizadas, en base a nuestros gustos, que cree una experiencia única para nosotros y sepa de primera mano, lo que nos vende. Alguien en quien confiar, que sea capaz de organizarnos unas vacaciones de ensueño a un precio competitivo.

Después de conocer algo más sobre los nuevos hábitos de turismo, reflexiona y piensa en tus próximas vacaciones. Seguro que no se parecen en nada a las de hace cinco años. ¿Me equivoco?