Al oír hablar de teleasistencia algunos lo relacionan directamente con “silver economy” pero si bien es un servicio eminentemente útil en personas mayores, no podemos olvidar que también lo es en otros colectivos vulnerables como personas con discapacidad psíquica o física o individuos que por sus condiciones de vida precisan de estos apoyos, incluidos menores.

En algunos nichos de población como los mencionados anteriormente la teleasistencia es algo recurrente pero la irrupción de la pandemia ha dado impulso a este servicio que empieza a cobrar fuerza en toda la población, en parte gracias a la telemedicina y atención primaria.

Al igual que ha pasado con el teletrabajo, un modelo que las empresas iban implementando poco a poco, la teleasistencia ha hecho un sprint en los últimos meses para adaptarse a un nuevo entorno incorporándose en el sector salud, quedando claro que la teleasistencia viene para quedarse.

Los servicios de teleasistencia ahora más que nunca brindan un apoyo esencial a las personas que lo necesitan siendo una pieza clave en la sociedad. Funcionando como un canal cercano, no olvidemos que mantener la distancia física no significa que tengamos que sentirnos lejos, en ocasiones con la simple función de hacer compañía otras para facilitar la respuesta a temas complicados como enfermedades o adicciones. Los usuarios, como hemos mencionado anteriormente, son muy diversos y en algunos casos los servicios alcanzan gran complejidad donde no hay que perder de vista en ningún momento el factor humano. Son servicios para personas, atendido y gestionado por personas, por ello la tecnología pese a estar presente pasa a un segundo plano siendo protagonista la profesionalidad, empatía y escucha activa del agente que está del otro lado del teléfono.

Para ser más concretos cuando hablamos de la variedad de este tipo de servicios, ejemplificamos algunos desde nuestra experiencia.

Recientemente, durante la crisis del COVID-19, más allá de gestionar el servicio de atención al ciudadano sobre el Coronavirus en Castilla y León (900 222 000), pusimos en marcha el “Teléfono del mayor” (983 92 05 46), una iniciativa altruista mediante un teléfono gratuito abierto a cualquier persona mayor de la provincia de Valladolid, que viviendo sola o no, precise apoyo, acompañamiento u orientación sobre la situación que se estaba viviendo. El teléfono era atendido por una red de voluntarios formados previamente para cubrir las necesidades de las llamadas.

https://www.youtube.com/watch?v=LnIMKgHrLBg&t=20s

Los ejemplos de la teleasistencia relacionada por la pandemia surgen de ocasiones excepcionales, pero otros temas perduran en el tiempo, como puede ser la drogadicción, habiendo trabajado desde MADISON en el teléfono de la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid

Como hemos mencionado, el factor humano es el protagonista, pero la tecnología nos ayuda a dar un servicio óptimo. Mediante herramientas tecnológicas podemos gestionar colas para dar una respuesta inmediata y en tiempo real facilitando la comunicación entre cliente/paciente/usuario. Esta inmediatez se lleva a cabo también con la incorporación de dispositivos como llamadores, y alertas que faciliten al usuario comunicación con el personal sanitario o quien esté al otro lado del teléfono. La teleasistencia puede que, dentro de los servicios sociales de atención a personas, sea el servicio que presenta un más alto componente tecnológico.

Algunas de las áreas en las que se puede utilizar tecnología domiciliaria de apoyo pueden ser:

  • Investigación.
  • Terapias y apoyos al tratamiento (farmacológico y no farmacológico).
  • Diagnóstico.
  • Cuidados.
  • Prevención.
  • Calidad de vida. Seguridad.
  • Monitorización Salud.
  • Promoción de servicios de apoyo.

Siempre con el usuario en el centro, se intenta personalizar, adaptándose a las necesidades de cada individuo y apoyándose en la tecnología, con modelo de plataforma multiservicio, multiusuario, multioperador y multiprotocolo. Uno de los principales cambios que conllevaba este modelo es la posibilidad de trabajar con servidores en la nube, conexión VoIP, trabajar con conectividad de líneas básicas (red digital, primarios, enlaces móviles) y líneas IP y GSM.

Este tipo de servicios implican a personal muy diverso, médicos, psicólogos, técnicos de redes y teleoperadoes. En este último caso este colectivo asume la responsabilidad para con los otros estando disponibles siempre al otro lado de la línea para facilitar su ayuda a quiénes lo requerían. Un trabajo que esconde una complejidad que muchos ignoran, haciendo falta preparación en emergencias sanitarias, escucha activa, flexibilidad, empatía, etc. La respuesta sanitaria es clave, pero no nos olvidemos la importancia de lo social, siendo la teleasistencia un básico.