A menudo vemos a nuestro alrededor cómo pequeños negocios que a priori parecían rentables, fracasan estrepitosamente ante nuestros ojos. ¿Podría evitarse su declive? La respuesta, en muchos casos es afirmativa. Hay solución para ellos, pero antes debemos derribar los muros que nos hacen pensar que sólo las grandes empresas pueden permitirse el ‘lujo’ de encargar un estudio de mercado. Hoy en día esto no es así. De hecho, la mayor parte de las pymes, micropymes y startups que nacen en nuestro país, lo hacen con los pies sobre el suelo, sabiendo de modo certero hacia dónde van y lo que se van a encontrar. Para ello recurren a la ayuda de profesionales especializados en investigación que analizan el mercado al que se dirigen, estudian su público objetivo y los inputs de la ubicación del negocio.

Una de las causas más probables del fracaso empresarial es precisamente el no evaluar correctamente el mercado donde se va a actuar, no conocer en profundidad su público objetivo o target o no analizar si la ubicación escogida para asentar el negocio es la más idónea. Dar respuesta a estas cuestiones pasa necesariamente por hacerse preguntas sobre cuáles serán nuestros competidores (directos e indirectos), el tipo de personas que construirán nuestro mercado potencial, sus edades, los modelos de familia más frecuentes en la zona, su nivel económico, sus necesidades, su posible conexión emocional con nuestro negocio, etc.

Lo complicado del asunto no es plantearse todas estas preguntas, sino que una muestra representativa les dé respuesta. Está claro que el momento inicial es complejo. La vorágine laboral y administrativa que supone iniciar un proyecto es importante pero no debemos pasar por alto este paso si queremos aumentar las posibilidades de éxito de nuestra aventura empresarial.

Si no encargamos una investigación preliminar, tampoco es el fin. Tenemos tiempo de hacerlo a lo largo de la vida de nuestra empresa. Detectaremos así las principales amenazas, fortalezas, debilidades y oportunidades y podremos mejorar en los puntos más críticos para evitar fracasar.

 

¿Qué aspectos clave incluiremos en nuestra investigación?

 

  • Mapping. Buscamos pintar en un mapa los negocios existentes en la zona; su papel y su relevancia o no como posible competencia.

 

  • Mistery Shopping. También es fundamental averiguar qué siente, quiere y desea un cliente, Para ello, nos pondremos en su lugar con el objetivo de optimizar su pensamiento.

 

  • Hablar, conocer y entender. Incorporaremos entrevistas cerradas, abiertas en profundidad, grupos, comunidades online etc para conocer la visión de nuestro target en torno a sus necesidades, deseos, preferencias, expectativas, rutas de mejora, etc. Este punto es crítico para evitar una catástrofe.

 

  • Información secundaria. Recabaremos toda la información accesible en el mercado que pueda ayudarnos a mejorar nuestro planteamiento de trabajo.

 

Antes de emprender debemos tener claro que iniciar un negocio implica riesgos, que podemos minimizar a través del conocimiento previo y una buena gestión de la información. En este sentido, si bien es cierto que una investigación de mercado profesional conlleva gastos (para la mayoría asumibles), también aporta confianza y certidumbre y puede evitar costes mayores.

En MADISON contamos con una unidad de negocio específica destinada a realizar investigaciones y estudios de mercado dentro y fuera de España. Accede aquí a nuestros servicios. ¿Podemos ayudarte?