¿Qué es lo que nos empuja a elegir una marca y no otra? ¿Cuál es el motivo por el que consumimos durante años un mismo producto?

Hace tres o cuatro décadas la respuesta a estos interrogantes era sencilla: no había variedad entre la que elegir y los consumidores adquirían los productos que tenían a su alcance. Más recientemente, estos datos se han podido medir de forma tangible y casi sin error, ya que los consumidores se dejaban llevar por las modas o tendencias de mercado.

Hoy, la realidad es muy distinta. Los consumidores ya no se dejan llevar por modas o tendencias, sino que se decantan por un producto u otro en función de sus sentimientos.

¿Qué sentimientos afectan a nuestro consumo?

Según el IMEA (Índice de Medición de Empleados, elaborado por Alares), el 85 % de clientes fieles a una marca aseguran que no conocen con exactitud las razones de su decisión. El mismo porcentaje afirma que las acciones sociales que llevan a cabo las empresas influyen en gran medida en su elección.

Este estudio se realizó para conocer los factores que intervienen actualmente en las decisiones de compra de los usuarios. La investigación concluyó que la mayoría de estas decisiones procede de las emociones. En esta línea, la Responsabilidad Social Corporativa se repite como el elemento que más motiva a la hora de elegir una empresa u otra. Es por ello por lo que resulta necesario comunicar de manera efectiva las políticas de RSC de las organizaciones, transmitiendo a su público objetivo el beneficio que aporta a la sociedad.

Por el contrario, el precio es cada vez menos importante a la hora de elegir una marca, ya que del 54 % de personas reconocieron ser fieles a una, el 60 % admitió que ésta no tiene el coste más bajo del mercado. Además, independientemente de su importe, el 89 % de los consultados destacó que no repite con productos o servicios cuyo servicio al consumidor ha resultado insatisfactorio.

La experiencia de compra es el segundo factor que más afecta a la fidelización de la marca. El 83 % de los encuestados prefiere acudir a aquellos puntos de venta en los que tienen la certeza de que van a recibir una buena respuesta ante cualquier problema, duda o cuestión relativa al producto o servicio que adquieren.

La conclusión principal que se desprende de este informe es que, cuando un consumidor adquiere una marca, no está comprando solo un producto, sino una experiencia. Definitivamente, aspectos como el trato cliente o el impacto en el entorno tienen actualmente más relevancia a la hora de fidelizar clientes que el precio. Es por ello por lo que las empresas deben buscar generar emociones en los consumidores.

Al igual que las exigencias de los consumidores, las estrategias de las marcas a la hora de vender sus productos han cambiado. Ahora, escuchan las inquietudes de los usuarios, para atender los elementos que hacen decantar la balanza a la hora de escoger una determinada marca.

¿Y tú, eres fiel a una marca?